Crisis, paro, recortes y el fin del mundo por obra y gracia del calendario maya.
Si hiciéramos caso de todas las veces que nos han dicho que nos íbamos a extinguir, no quedaría nadie para contar que seguimos aquí.
En fin. Por cada crisis, una cervecita; por cada recorte, un pinchotortilla y para el fin del mundo maya… recordemos a Paco Rabanne y sus vaticinios.
Pues lo dicho. Feliz 2012. Feliz déjà vu.